La Ciencia del Sueño

Hay que ser propenso a disfrutar en esa sala oscura. En mi caso es así, casi siempre salgo con gusto del cine, porque dicha propensión tiende a funcionar (salvo algunas excepciones como La Vida es Un Milagro, Matrix Revolutions y otro par de bodrios).

Eso sí: una película, para entrar a mi “hall of fame”, debe identificarme con la misma, o dejarme procesando un tiempo la misma, hacerme pensar, darme ganas de verla de nuevo o no verla nunca más. Esas son las películas que me marcan. Las que me valen.

Por suerte, fui a ver una película que operó en dichos niveles: La ciencia del sueño (The science of sleep), de Michael Gondry, el mismo director de otra super película titulada Eterno Resplandor de Una Mente sin Recuerdos (conocida en otras latitudes bajo el asqueroso título de “no me olvides”).

Lamentablemente, y afortunadamente, no es una secuela de dicha película. Me gustó demasiado la visualidad de la película, los sueños de Stephane y su eterna confusión sobre la realidad, sus “añadidos” oníricos a la misma, y esa confusión se ve aumentada con la confusión de idiomas en la cinta: español, francés e inglés se intercambian sin orden alguno, como los sueños de nuestro protagonista.

El protagonista es desbocadamente impulsivo e imaginativo, pero el mundo lo apaga, no lo motiva, por lo que este niño prefiere soñar y abstraerse, vivir su cuento, y enamorarse de su vecina aunque termina enamorándose del amor. Tal vez en un futuro (muy) próximo madure y se haga hombrecito y en el camino recuerde que su vecina era el amor de su vida pero que es muy tarde para comportarse con ella a la altura de las circunstancias.

La historia de la película es ultra simple, pero bella, y apoyo al director en la idea de confundirnos entre la realidad y la fantasía… ¿no se trata de eso el cine?. Hay muchos detalles a los cuales prestar atención, mucha artesanía y mucha indecisión junta. Me encanta que el final no cierre nada, que la película no tenga un final feliz y que nos preguntemos como sigue. Me encanta que la película guste por muchas razones y no sea concluyente. Ojalá más películas fueran así.

También hay subtextos destellos de humanidad en personajes algo caricaturezcos y maqueteados (a propósito), pero una humanidad algo absurda, poco lógica.

Como decimos con mis amigos, muchas películas literalmente nos cagaron la vida porque nos mostraron mundos que sólo pueden existir encima de un telón blanco con muchos dibujitos por segundo encima. Esta película ayuda a dicho caos.

Para concluir, me carga que las distribuidoras de cine pospongan más de un par de semanas un estreno en diferentes países: en primer lugar fomentan la piratería (de hecho a la vuelta del cine me bajé una excelente DVRip de la película, y no una versión con risas, tos y gente parándose en la película), en segundo lugar nos tratan como ciudadanos de segunda clase por pertenecer a un país sudaca, y en tercer lugar corren el riesgo de descontextualizar una película y dejarla inservible. Que se pudran los de Warner Independiente, que de independiente tienen el puro nombre.