La razón de la sinrazón
Nos dicen que el 80 por ciento de lo que circula por Internet son obras protegidas. Obviamente esa cifra es imponente, fuerte, da la impresión que la Internet se hizo para transmitir obras protegidas. Nadie chatea, nadie usa Skype, nadie ve TV o noticias on-line. Nadie ve videos virales, nadie baja contenidos legales. Nadie sube fotos o videos hechos en casa. Nadie usa facebook.
Nos dicen que las empresas de banda ancha “lucran” con la piratería de internet, que se embuchan cientos (500) de millones de dólares al cobrar por un acceso a los datos que no comparten con los artistas. Claro, la idea es que la palabra “multinacionales” nos toque la fibra sensible y antiimperialista que podamos llevar dentro, para sacar banderas de lucha, y de paso cierto resentimiento social por quienes les va bien.
Nos dicen que la Ley ha sido presa de un fuertísimo lobby de las multinacionales que quieren hacer su negocio a costa de los artistas. Pobres artistas. Ahora vienen con teorías de conspiraciones que no existen. Fechas? Nombres? Intentos? Ofrecimientos?. No son capaces de dar esos datos ni siquiera a modo de rumor. Claro, es más fácil disparar a la bandada y aprovecharse de nuestra poblada imaginación de oscuros intereses corporativos. (¿A todo esto, Sony, Universal, Warner, le suena a alguien?)
También inventan “siete grandes ideas para destruir a los artistas chilenos”, los que, en un esfuerzo casi de clarividente, me imagino que serían los argumentos de aquellos que están en contra de ellos, para atacarlos. Esas malvadas personas y corporaciones pensarían cosas como:
“¶3. si los pobres no tienen acceso al arte, comencemos por empobrecer a los artistas. ¶ 4. los artistas son dueños de sus fracasos; de sus éxitos es dueña la humanidad. ¶ 5. lo que producen los artistas debe ser gratis.”
En realidad son afirmaciones irrefutables, porque la irracionalidad no admite siquiera argumentos. Si uno no puede convencer a un fanático ni a un Talibán, menos va a poder oponer argumentos o preguntas en contra de afirmaciones insostenibles, porque nadie excepto ellos las han dicho, porque nadie las sostendría en su sano juicio. Al principio uno piensa en refutarlas una a una, pero de inmediato se advierte la trampa. Si al final se trata de otro intento de profitar de la imaginación de la gente, que no sabe ni conoce a quienes están por racionalizar el derecho de autor, y podrían creen que algunos podríamos pensar boberías como esas.
Bueno, y para qué hablar de las propuestas, si no hay ninguna. Lo único que me da pena y frustración de todo esto es tener que dedicar y malgastar tiempo en tratar que las mentiras de algunos no alcancen a ensuciar el pozo. Me encantaría haber ocupado este tiempo en dar a conocer propuestas. Pero para eso tienen un lindo link que ofrece información, no panfletos.
fotografía: figlioDiOrfeo@flickr